Ir al contenido

FREE SHIPPING IN THE USA FOR ORDERS ABOVE $150

Cesta

La cesta está vacía

Artículo: Ana Chaveros: «Hay que entender que la obra es un segundo en la narrativa del artista»

Ana Chaveros — abstract painting with more empty space than paint
Ana Chaveros

Ana Chaveros: «Hay que entender que la obra es un segundo en la narrativa del artista»

«Hay que entender que la obra es un segundo en la narrativa del artista»

Ana Chaveros

Quién es Ana Chaveros

De niña disfrutaba inventando mundos. Estudiar arquitectura le dio la oportunidad de desarrollar el manejo de los espacios. Le interesa el dripping de Pollock y la emoción del color en Rothko.

Valora el espacio personal, y todas sus relaciones se basan en ese respeto compartido. La pintura le ha permitido expresarse con total libertad. Su obra es una expresión gestual, pintura en acción, aunque cada vacío está pensado.

Las cosas que la hacen disfrutar: una vela encendida, una mesa bonita, llegar a casa y que esté ordenada. Viene de una familia de mujeres fuertes que la inspiran y la guían día a día.

Ana Chaveros con joyas de Iskin Sisters y el packaging con una lámina de su obra
Ana Chaveros con piezas de Iskin Sisters y el packaging con una lámina de su obra.

La entrevista

¿Qué te gustaba hacer de niña?

Siempre tuve mucha vida interior. Tengo una anécdota familiar: cuando todavía no había salido la saga de Harry Potter en Argentina, mi abuela me la trajo de Estados Unidos. Me los comía, no podía salir de ese mundo. Disfrutaba más imaginando en esos espacios. Luego, de adulto, uno va forjando su carácter, y también hay que socializar.

¿Qué imaginabas que serías de mayor?

Nunca me vi como artista visual, no lo veía como una profesión. Cuando tuve que elegir hice arquitectura, que me permitía desarrollarme con el manejo de los espacios.

¿Por qué pintas?

Tuve una crisis personal grande. Se me borró la identidad por completo, nada de lo que me rodeaba tenía que ver con lo que realmente me gustaba. Empecé a probar varias cosas: baile, cerámica, pintura. Se fue dando. Yo no lo vi como proyecto profesional, pero tuve siempre el apoyo de mi familia, aunque en el arte no hay alguien que te diga que lo estás haciendo bien. Nunca sabes cuándo es el momento. La carrera fue llegando, y la producción es algo muy íntimo. Siento que la obra tiene conexión conmigo.

¿Qué artistas plásticos te inspiran?

Soy bastante ecléctica con los artistas que me gustan. En Nueva York hay muchos expresionistas que admiro. El proceso de Pollock y el manejo del dripping me interesa mucho, porque hay que aguantar para hacerlo. También valoro la obra de Rothko: pienso cuánto puede llegar a emocionar un lienzo de color. Matisse es un gran colorista. La obra de Francis Bacon tiene mucha fuerza y es descarnada. La imagen es muy sutil, pero pinta el dolor, los músculos contraídos… Me parece sublime que pueda crear una obra bonita que roza lo macabro.

Ana Chaveros con joyas de Iskin Sisters, fotografiada para la marca Ana Chaveros — la obra elegida para la lámina de arte de Iskin Sisters Ana Chaveros con joyas de Iskin Sisters, fotografiada para la marca
De la sesión de fotos de Iskin Sisters con las artistas, y la obra elegida para la lámina de arte.

¿Qué rasgos te caracterizan?

Para funcionar necesito espacio. Prefiero eso a que trates de ayudarme, porque me siento muy invadida. Todas mis relaciones están basadas en eso. Sin embargo, la maternidad me ha puesto a prueba: estoy cediendo espacio todo el tiempo. Pero ahora mi rendimiento es mejor que antes. Si tengo cinco minutos, los uso. La energía se gestiona de otra manera.

¿Y en los demás? ¿Qué rasgos te gustan y te disgustan?

Valoro a las personas que respetan el espacio del otro. No me gustan las entrometidas ni las que tienen una verdad absoluta.

Háblame de tu obra.

Es una invitación a un micromundo donde la primera imagen puede sugerir una expresión gestual, pintura de acción, pero cada movimiento y cada vacío están pensados. Lo que hace mi obra es invitar a ver un poco más allá de esa imagen, y si hace ruido seguramente está haciendo un llamado a escuchar.

Hay que entender que la obra es un segundo en la narrativa del artista. El arte tiene eso de que uno no termina de descubrir, de que no dice nada. El artista lo está haciendo para sí mismo y no para el que va a verla. Entonces es pararte enfrente y dejarte sentir. Darle una oportunidad a lo que te hace ruido. En este momento de la historia estamos en la abstracción y la simpleza. Lo que se valora y enriquece al artista es el proceso que hay detrás para llegar a un grado de abstracción determinado.

¿Pequeños placeres?

Le hago tanto culto al espacio personal que preparar una mesa bonita, una vela encendida o que todo esté ordenado al llegar a casa ya es para mí un placer que me hace bien.

¿Qué imaginas que quedará de ti?

Cuando tuve a mi hija pensé si debía interrumpir un tiempo la pintura, pero lo que me motivó a no hacerlo fue que la imagen que quiero que ella tenga de mí es la de alguien que hizo lo que le gustaba. Hay que animarse. A veces nos ponemos muros y, aunque en mi casa nunca me dijeron que no, sin querer nos censuramos los sueños. Entonces, más que dejar algo o que la obra trascienda, es que mi hija sepa que tiene la posibilidad de hacer lo que quiera, y que le ponga todas sus ganas.

¿Cómo es el proceso creativo?

Empiezo desde la mancha, el caos, y desde ahí veo cómo ordenarlo. Es bastante lento porque mis lienzos tienen más vacíos que pintura. Voy trabajando varias obras en simultáneo. Creo que ponerle todas las fichas a algo es mucha presión y hace que se pierda frescura. Antes mi obra era más sutil, pero a medida que me permito generar ruido —cuidando la composición, obviamente— necesito formas más fuertes, más peso. Aunque no sé qué necesitaré dentro de otros cinco años. Voy cambiando los materiales, pruebo cosas nuevas…

¿Dónde te gustaría vivir?

Toda la vida fui bastante nómada, pero aquí me siento segura. Es la primera vez que no fantaseo con irme a algún lugar. Quizás lo haría con la idea de preparar una exposición, pero unos meses nada más.

¿Qué temas sociales te preocupan?

Si tengo que nombrar algo puntual: cuando me diagnosticaron trombofilia, las obras sociales y prepagas no cubrían los tratamientos. Yo podía pagarlo, pero ¿cuántas mujeres no? La maternidad está en juego, y son temas que hay que poner sobre la mesa y debatir. Sin embargo, como son pequeños o afectan a menos personas, a veces no se habla de ellos.

¿Cuándo sabes que la obra está terminada?

Para mí siempre está inacabada. Pero me ayuda saber que esa idea extra que tuve la puedo usar después para otro lienzo. Estamos todo el tiempo en la inercia de ver una posibilidad más. Entonces me pongo a prueba y la corto.

¿Qué mujeres te inspiran?

Vengo de una familia de mujeres fuertes. Creo que ellas siempre han sido una inspiración y una guía. También mi hermana. De niña yo era muy miedosa: si había un charco, hacía el camino por el costado para no pasarlo. Ella, que tiene cinco años menos, lo pasaba y me mostraba que no pasaba nada. Ha terminado siendo mi referente.

Si no te hubieras dedicado a esto, ¿qué habrías hecho?

Estudié arquitectura. Sigo teniendo debilidad por los espacios, lo trabajo y lo aplico a todo. Sin embargo, la pintura me ha permitido ese momento íntimo de hacer lo que quiero. Luego se puede ir a ver o comprar la obra, pero el proceso de desarrollo ha sido totalmente libre. Supongo que, si no me hubiera dedicado a esto, habría hecho las paces con la arquitectura.

Si pudieras ver la película de tu vida, ¿qué te gustaría encontrar?

Hoy no me imagino mi vida sin un pincel. Me da un poco de vértigo pensar que si no hubiera atravesado momentos difíciles en el pasado quizás no lo habría descubierto. De hecho, cuando alguien me encarga una obra, pienso qué habría puesto esa persona en su casa si yo no hubiera vivido todo lo que me ha pasado.

¿En qué estás trabajando ahora?

En pintura, pero he añadido el dibujo. Sigo mi proceso abstracto en formato grande. Sin embargo, el papel pequeño me lleva a resolver otras cosas. Estoy viendo qué surge de eso, del cambio entre la mancha expresiva y lo minucioso de la plumilla. Nunca tengo una idea exacta de lo que voy a hacer. Siento que las manos tienen memoria, y lo que voy haciendo la mano lo repite a otra escala.

Ana Chaveros — pintura abstracta con más vacío que pintura Ana Chaveros con joyas de Iskin Sisters, fotografiada para la marca
De la sesión de fotos de Iskin Sisters con las artistas.

Ana en vídeo


Ana Chaveros forma parte de Unidas por el Arte, el programa con el que Iskin Sisters invita a artistas contemporáneas a crear las láminas que acompañan cada pieza en su packaging.

Para conocer más sobre su trabajo: @ana_chaveros

Dejar un comentario

Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.

Read more

Verónica Valenti — gestural painting between landscape and abstraction
United by Art

Verónica Valenti: «La obra está terminada cuando estoy satisfecha con lo que veo y siento»

Una de las artistas que firman las láminas de arte incluidas en cada pack de collares de Iskin Sisters. Verónica Valenti nunca usa pincel: vuelca la pintura desde el aire y la arrastra, con el sopo...

Leer más
Julia Godoy Steindl — abstract acrylic painting in yellow
Julia Godoy Steindl

Julia Godoy Steindl: «La situación de la mujer y su voz me mueven, porque como madre me ha costado hacerme un lugar»

Una de las artistas que firman las láminas de arte incluidas en cada pack de collares de Iskin Sisters. Diseñadora gráfica que descubrió que pintar era una terapia, Julia Godoy Steindl deja decanta...

Leer más