
Julia Godoy Steindl: «La situación de la mujer y su voz me mueven, porque como madre me ha costado hacerme un lugar»
«La situación de la mujer y su voz son cosas que me mueven, porque como madre y mujer me ha costado hacerme un lugar»
Julia Godoy Steindl
Quién es Julia Godoy Steindl
Desde niña, dibujar y expandir la imaginación siempre fue un disfrute para ella. En su casa la televisión estaba reservada a los adultos, así que Julia se refugiaba en la lectura. Le impactó la historia de Marie Curie y cómo dedicó su vida a la ciencia.
La pintura llegó para potenciar su trabajo como diseñadora gráfica; poco a poco se dio cuenta de lo terapéutico que resultaba. Se considera una mujer trabajadora, intuitiva y estructurada. Le encantaría —si fuera posible— viajar a la Colombia de García Márquez, y vivir en Nueva York o Madrid.
Le importa el lugar de la mujer y su voz, sobre todo desde que es madre. Valora a la gente alegre y ligera, y no soporta la hipocresía. Cuando pinta arma una paleta de colores y luego se deja llevar. Respeta los procesos, para que la obra se vaya decantando como los vinos de su Mendoza natal.
La entrevista
¿Qué te gustaba hacer de niña?
Dibujar siempre ha sido un disfrute. Mi madre es arquitecta, entonces estuve muy ligada al dibujo y al arte. Para mí, poder expandir la imaginación de esa forma y luego trasladarlo al papel era lo máximo.
De niña, ¿qué pensabas que serías de mayor?
Siempre quise dibujar. Pero el mandato de «ser artista no es rentable» también estuvo presente. Creo que mi carrera viene por ahí. El diseño gráfico tiene algo artístico y mucho de creatividad que disfruto un montón. Luego, cuando pinto, me permito mi espacio de crear en un lienzo y ahí me olvido de todo lo demás.
¿A qué mujeres admiras, cuáles te inspiran?
Este proyecto, por ejemplo, fue un orgullo. Pensar que las personas detrás son mujeres que llevan una empresa exitosa internacional, y que además apalancan a otras mujeres para difundirlas… Las mujeres en el arte siempre han estado menospreciadas, así que esto me interesa. Y de pequeña leía mucho. En casa la televisión estaba reservada para los adultos, así que me refugiaba en la lectura. Una de las mujeres que más me impactó fue Marie Curie. Su historia, cómo dedicó su vida a la ciencia, fue un referente de infancia.
¿Qué libros, películas y música te convocan?
Todo lo que tiene que ver con la imaginación y la creatividad me atrapa mucho. Vengo postergando viajar a Colombia porque sé que cuando vaya no va a ser la Colombia de los libros de García Márquez y una parte de mí no quiere desilusionarse. También me gusta Isabel Allende, con su libro Paula, donde cuenta cómo fue despedir a su hija.
A Harry Potter lo leí cincuenta veces. La autora tiene una imaginación espectacular, y más sabiendo su historia: escribía en un café mientras mecía a su bebé. Refleja a las mujeres, alienta a seguir nuestros sueños y a realizarnos a pesar de los condicionantes o de que estemos en desventaja respecto de los hombres.
¿Qué rasgos te caracterizan más?
Me considero trabajadora. Amo lo que hago. Soy estructurada, sobre todo viniendo del palo del diseño. Sigo las leyes y las reglas que hay que acatar, pero luego en la pintura me libero: puedo crear por el mero hecho de crear, no hay que satisfacer a un cliente ni cumplir un objetivo. Lo hago por mí. Apelo mucho a lo intuitivo. Lo que plasmo en el lienzo es lo que queda. Así salgo de mi zona de confort, que es algo que me cuesta mucho.
¿Por qué pintas?
En un principio lo hice como una actividad secundaria que podía potenciar mi profesión, que me daba herramientas gráficas para resolver ciertos trabajos que de otra manera tenía que externalizar. Fue un proceso, una herramienta más. Pero poco a poco me di cuenta de que es una terapia, que puedo estar horas y salir de mi estructura. Aquí no hay Control+Z para volver atrás si algo no me gustó. Lo que está es lo que queda, y tengo que lidiar con eso.
Si tu vida fuera una película, ¿qué te gustaría ver?
Uno siempre quiere dejar huella, aportar algo. Pero creo que lo que me gustaría ver es que fui feliz, que disfruté. A veces me cuesta, porque dedico muchas horas al trabajo. Creo que estoy muy lejos de ver mis obras en un museo. Hay muchas artistas talentosas, pero si alguien tiene una pintura mía en su casa y al verla se siente a gusto en su hogar, para mí es más que suficiente.
Dices que trabajas muchas horas. ¿Cómo concilias vida personal y profesional?
Cuando eres mujer, madre y trabajas, te entregan a tu bebé y la culpa: viene todo en el mismo combo. Pero la verdad es que tengo un gran compañero. Mientras estoy charlando contigo lo veo jugando con los niños en el jardín.
Las mujeres siempre hemos tenido que lidiar con la carga de los hijos, pero el paradigma está cambiando, porque también es responsabilidad de ellos. Hay muchos hombres que acompañan y colaboran para que una pueda desarrollarse. Hay que construirlo a diario. Tengo una hija de cinco años y para ella es muy importante ver que tiene una madre que fue detrás de sus sueños, que se dedicó a hacer lo que le gusta. Es lo mejor que les puedo dejar.
¿En qué lugares te gustaría vivir?
Nueva York o Madrid son algunas de mis ciudades favoritas.
¿Qué temas sociales te importan?
El lugar de la mujer es algo que me interesa, sin ser militante. Aquí en Argentina hay una corriente feminista bastante agresiva con la que no me identifico, aunque sí con la lucha que tienen: la situación de la mujer y su voz. Esas cosas me mueven, porque como madre y mujer me ha costado hacerme un lugar.
¿Qué rasgos de los otros te gustan y cuáles detestas?
Valoro a la gente alegre, ligera, que va de frente. No soporto la hipocresía.
¿Pequeños placeres?
Viajar por aquí, ya sea al Dique Potrerillos, San Juan, San Rafael. O Brasil, Nueva York, Madrid. Descubrir algo nuevo, comer algo rico es lo que más disfruto. Una cerveza fría. Buen café. Unos rayos de sol calentitos en invierno…
¿Qué cosas te dan miedo?
Me asusta perder la creatividad, el disfrute. No me gustaría que el día a día me absorba tanto que no pueda seguir creando como lo hago. Hoy tengo la posibilidad de crear todos los días y es algo que no quiero perder.
Si no te hubieras dedicado al arte, ¿qué habrías hecho?
Habría considerado ser arquitecta. Algo que también me atrae es la medicina, aunque si veo una gota de sangre me caigo redonda, así que no sé si es muy compatible.
Háblame de tu trabajo.
Pinto abstracto con acrílico. Para generar la mancha juego con las consistencias: agrego más o menos agua para que resulte diluida o plena. Para trabajar por capas necesito que se seque relativamente rápido. Mi atelier está al fondo de esta casa, en la parte de arriba. Ahí pinto, mezclo los colores y uso distintas técnicas.
¿Cómo es el proceso creativo?
Dejo fluir. Armo una paleta de colores, o si es un encargo los busco, pero por lo general esa paleta que pensé al principio me va llevando a otra cosa. No es lineal: voy hacia delante y hacia atrás permanentemente. Me paro, miro si la composición me gusta, si le falta algo o se lo quito. Si está fresco le doy con la manguera para borrarlo, y eso genera otra mancha no planeada.
Hago varias pinturas a la vez, de distintos tamaños. Alguna la pauso, la dejo y retomo otra cosa. Tengo tiempos de espera que me ayudan con la ansiedad de que todo sea inmediato. Es importante respetar los procesos, que se vaya decantando.
Trabajo mucho con La Tiendita de Arte, que ofrece arte mendocino, y me tengo que acordar de que si ya le pasé una obra y ella la enseñó, ya no la puedo retocar más. Aunque me ha ocurrido que publican cuadros que luego reformulé y añadí, y ya no son como ella los mostró.
¿Qué pintores te convocan?
Hay una artista canadiense que me gusta mucho: Andrea Soos. Tiene una paleta de colores impresionante. De aquí de Mendoza, Martín Villalonga fue maestro mío un tiempo y lo admiro mucho: su manejo del color, de la mancha…
¿Tu obra se piensa o se siente?
En mi trabajo hago etiquetas de vino, y eso incluye conceptos, ideas. Todo eso lo trasladé a mis pinturas, pero terminaba encasillando al observador. En un momento dado consideré dejar de poner nombre, para no condicionarlo. Me gusta más cuando lo descubren por sus propios medios. Así que prefiero pensar que mis cuadros transmiten una emoción.
Julia en vídeo
Julia Godoy Steindl forma parte de Unidas por el Arte, el programa con el que Iskin Sisters invita a artistas contemporáneas a crear las láminas que acompañan cada pieza en su packaging.
Para conocer más sobre su trabajo: godoysteindl.com · @godoysteindl


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